sábado, 18 de abril de 2009

Noche de "KISSES"en Lima

“Ojala lleguemos a tiempo para ubicarnos bien y disfrutar del concierto. No te imaginas como mis amigos de la universidad y yo cantábamos ‘I was made for lovin’ you’. La verdad éramos full Kiss”, le comenta un señor canoso a su quinceañera hija, quienes unos minutos después bajan rápido del bus rumbo al Estadio Nacional, perdiéndose entre la multitud de fanáticos, vendedores de entradas, policías, algunos medios de comunicación y un sin número de comerciantes creativos que no se sabe de donde han salido, pero que venden diversos artículos en donde se puede leer la palabra: Kiss.

Poco a poco, al igual que el señor y su hija que ya habían desaparecido, camino hacia el estadio y me percato que mientras más me acerco, aparecen grupos de jóvenes que no sólo están completamente vestidos de negro, con polos que tienen el nombre de la banda norteamericana de hard rock enorme, sino los rostros pintados de colores: blanco, negro y rojo. Las máscaras provisionales tapan sus identidades, enfatizan su lealtad por la banda, convirtiéndolos por unas cuantas horas en Paul Stanley y Gene Simons, integrantes legendarios de Kiss desde hace 35 años. En una cuadra de las dos que debo caminar hasta el nacional, ‘la estrella negra’ que resalta el ojo derecho de Stanley y ‘el demonio’ que oculta los ojos de Simmons pasan por mi lado en cantidades incontables. Todas las edades, hombres y mujeres se los han plasmado.

¿Cómo tanta gente a podido pintarse las caras?, me cuestioné terminando la primera cuadra y al empezar la siguiente descubrí la respuesta a mi pregunta. Uno tras otro, muchachos de ambos sexos se iban convirtiendo en verdaderos artistas del pincel, dejando de ser simples comerciantes. La habilidad creativa se iba afirmando como innata tras cada culminación de rostro pintado y la felicidad de los que lo poseían. Cual profesionales, los ‘principiantes Picasso’ tenían todo número de pinceles en sus maletas, delgados y gruesos que los sacaban del apuro, cada vez que se distraían al llamar al tumulto de fanáticos que iban llegando.

“Caritas pintadas de kiss. ¿Deseas?”, me pregunta Carmen Millas (25), mientras que recalca que esta cinco soles. “Te hago rapidito la máscara que desees. La estrella o la del demonio”, dice mientras pinta a un joven “la del demonio”, la de Gene Simmons. “¿Cuál esta pintando más?”, pregunto mientras una cola de diez personas se va formando. “La del demonio, pero tu puedes elegir la de la estrella. Las chicas se están pintando esa”, insiste. El joven que se encuentra tapando su rostro tiene los ojos cerrados y esta inmóvil, mientras que de rato en rato pregunta a su padre cómo le esta quedando. Al terminarle de caracterizar de Simmons, Zamire Valencia (14) casa la lengua como lo hace el bajista de la banda.

Mientras que observaba como pintaba Carmen, el número de jóvenes pintores de caritas había aumentado. A las siete de las noche, de los aproximadamente 30 se había triplicado, sólo en dos horas. La primera cuadra que al principio únicamente estaba copados por vendedores de polos negros y de carros convertidos en tiendas de ropa y posters había sido invadido por pinceles. Las llamadas de los comerciantes a la fanaticada se perdían entre cientos de voces y música. “Arriba Kiss!”, “¿Te pintamos?”, “Rock, oh Yeah”, “Polo de Kiss más cerveza a 15 soles”, “¿Dónde estas?, me estoy pintando la cara”, entre otras más que difícilmente se podía escuchar. Veintitrés mil personas de todos lados llegaban para corear, beber, disfrutar, sacar la lengua y por supuesto pintarse.

Atrás de donde Carmen trabajaba leí un cartel: “Pintamos caras de kiss”. El primer piso de dicha casas estaba convertido en misma área de caracterización como las que existen en canales de televisión. Diez mujeres pincelaban a la par, mientras Walter Gallardo (45) administraba el improvisado local y se alistaba para entrar al estado y esperar el concierto que se realizaría a las nueve de la noche.

- ¿Desde que fecha es fanático de Kiss?- le pregunto.
- Desde cuando apareció los discos de carbón, desde los setenta- responde con brillo en los ojos.
- ¿Fanático o moda?
- Fanático desde la universidad- reafirma mientras se mira la cara al espejo para percatarse que no se le haya corrido la tempera.
- Pero, ¿Por qué le gusta?
- Por la ropa que usan y su música. Un tiempo tuve mi club de fans.
- Entre todas las canciones, ¿alguna en especial?, pregunto para verificar su fanatismo.
- ‘Hotter than Hell’. En verdad me siento emocionado que hayan llegado el domingo. He esperado más de 25 años y he venido desde Trujillo – continua con ese brillo en la mirada.
- Entonces, ¿Inolvidable?
- 14 de abril, inolvidable. Arriba kiss!- grita eufóricamente.

Walter verifica que este su entrada perteneciente a la zona ‘destroyer’ en su bolsillo y luego me lo enseña con orgullo. Kiss army, Destroyer, Love gun, Unmasked, Creatures of the night, Rock and roll, Alive, Vip, Palco, Pysicho circus, Dynasty y Carnival of soul son las zonas determinadas por la empresa ArtEs Eventos para este mega evento.

Estar entre tantas caras pintadas y ropa negra, una se siente un bicho raro y se cuestiona si en verdad vale la pena colorearse ‘la estrella negra’ como me insistió Carmen o haberme comprado una entrada como la que tiene Walter. ¿Por qué nunca he escuchado hard rock y mucho menos a Kiss?, probablemente me este perdiendo formar parte de estos rockeros y corear: I was made for lovin’ you, Forever, I still love you, Hotter than hell y sus otras 45 canciones, pensé. Paul Stanley, Gene Simmons, Eric Singer y Tommy Thayer estaban dejando un recuerdo inolvidable en miles de corazones exaltados, mientras creativos comerciantes aumentaban.


KISS EN EL AEROPUERTO JORGE CHAVEZ-SU LLEGADA



KISS EN CONCIERTO- 14 DE ABRIL

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